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El monasterio de Pedrique acogerá este año la entrega del Premio Solienses


Vista del monasterio de Pedrique, en la sierra de Los Pedroches.

Será el domingo 15 de abril (como siempre, a mediodía) cuando, un año más, el mundo de la cultura de Los Pedroches se reunirá para entregar el Premio Solienses, que en esta undécima edición ha obtenido el poemario El cuadro del dolor, de la pozoalbense Ana Castro. El sitio elegido esta vez es un lugar lleno de referencias culturales, artísticas y literarias: el monasterio de Pedrique, ubicado en un recóndito paraje de espectacular belleza, allá en los confines meridionales de la comarca, aquellos que obligan a recordar que también la sierra son Los Pedroches.


Entrada al monasterio.

El monasterio de Pedrique fue desde el siglo XIII, según se dice, un lugar de meditación y retiro espiritual para ermitaños. Se trata de una muestra muy relevante del patrimonio histórico de Los Pedroches que, sin embargo, apenas ha sido objeto de investigación rigurosa hasta el momento. Antonio Arjona Castro aventura que Pedrique fue en su origen una propiedad o un monasterio dependiente de un obispo mozárabe de Córdoba y quizás pudo ubicarse allí uno de los numerosos eremitorios que los escritores mozárabes nos describen como existentes en la Sierra de Córdoba. Luego, el lugar pudo convertirse en la llamada "huerta del Gallo", lugar de recreo del cronista de Carlos V Juan Ginés de Sepúlveda, ilustre pozoalbense entre todos. Según otro cronista contemporáneo nuestro, el recordado Manuel Moreno Valero: "Aquí pasó felices días el único español a quien admiró Erasmo dedicado al estudio profundo. Aquí quedaba dormido en la siesta al arrullo de las palomas y del canto del ruiseñor y despertaba para seguir leyendo a Cicerón, Tito Livio o Quinto Curcio. Aquí paseaba al alba, rezando las horas del breviario bajo la arboleda llena de música pajaril. Otras veces se quedaba extasiado contemplando el trabajo delicado de las abejas junto a las posadas de colmenas en estos cerros o el picotear de los tordos y zorzales."

Ya en el siglo XVIII, la finca fue adquirida por una comunidad de ermitaños procedentes del desierto de Nuestra Señora de Belén. Fue entonces cuando, según Moreno Valero, "se transformó la selva de acebuches improductivos en feraz olivar y se trajo hasta aquí los plantones afamados de Adamuz y Montoro para convertir lo que era salvaje e improductivo en ubérrimo olivar y eso sin perder un ápice el recogimiento de su vida religiosa y anacoreta de los ermitaños, haciendo perfecto maridaje y conjunción como dice aquella máxima de la vida eremítica: ora et labora".


Obras de Aurelio Teno adornan el entorno.

En 1988 se instala allí el escultor Aurelio Teno, que restaura el lugar. A comienzos ya del siglo XXI el conjunto fue adquirido por el Ayuntamiento de Pozoblanco, que constituyó la Fundación Aurelio Teno y cedió el lugar al genial artista como residencia y lugar de trabajo. Allí puede admirarse todavía una parte de su obra, si bien mermada tras el fallecimiento del artista en 2013.

Pues en este lugar lleno de encanto, rodeado de misterios, muy desconocido para la gran mayoría de los habitantes de Los Pedroches, nos reuniremos el  domingo 15 de abril para rendir homenaje a la cultura en general y a la literatura en particular. Será una ocasión inmejorable para que visiten el lugar quienes nunca hayan tenido oportunidad de acercarse hasta allí. Nos gustaría, además, que, dada su cercanía a Córdoba, el monasterio de Pedrique se convirtiera ese día en punto de encuentro de los escritores de Los Pedroches con los escritores de la capital y pudiera establecerse un feliz diálogo cultural entre territorios tan próximos y, sin embargo, tan separados. Pero de eso ya iremos hablando, así como de las facilidades que ofreceremos para llegar al lugar.

El Premio Solienses se ha distinguido a lo largo de sus once ediciones por elegir lugares singulares del patrimonio histórico y artístico de Los Pedroches para celebrar en ellos su acto de entrega del galardón. Desde 2006 hemos recorrido sitios tan emblemáticos como el convento de Santa Clara de Belalcázar, las minas de El Soldado de Villanueva del Duque, la Casa del Pozo Viejo de Pozoblanco, la ermita de San Pedro de Añora, el convento de la Concepción de Pedroche, el Teatro Municipal de Villanueva de Córdoba, el sitio arqueológico de Solia en El Guijo, el Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular de Dos Torres, la ermita de Santo Domingo de Hinojosa del Duque o el Museo de los Reyes Magos de El Viso. Para ello hemos contado siempre con la colaboración de los respectivos Ayuntamientos, sin cuya entusiasta contribución seguramente nada de esto hubiera sido posible. A ellos se suma este año el Ayuntamiento de Pozoblanco, que, a través de su concejalía de Cultura, ha dado todas las facilidades para que este pequeño acontecimiento de la cultura comarcal sea de nuevo posible.

1 comentarios :

Anónimo | domingo, marzo 11, 2018 12:35:00 p. m.

Pedrique es un lugar ideal para ir y no volver. Quedarse allí y convocar el espíritu de Aurelio y conversar con él. Dormir la siesta en cualquiera de las celdas de eremitas y sentir a tu lado la respiración del antiguo dueño de la casa. Salir a la era empedrada y convencerte de que aquel espacio no solo es era, fue era, sino espacio mágico donde tantos misterios se revelaron. Ir a Pedrique no es echar un día de campo. No es visitar la parcela de un amiguete con tortilla y cerveza. Es no perder el tiempo e intentar dialogar con cada objeto, con cada piedra, con cada olivo, con ese muestrario de figuras que nos dejó el artista más genuino de Los Pedroches: su alma dolorida, la vida recogida de su última época, su vida que se escapa porque no le cabe ya en el pecho. Visitar Pedrique es exponerse a quedar atrapado en la malla del tiempo. ¡Cuidado, viajero, que si al entrar en aquel templo oyes sonar el gregoriano todo estará perdido! Llorarás de emoción y las águilas, el vuelo detenido de las águilas, te llevará volando, convertido ya en mineral. ¡Saludos, amigo Aurelio!¡Hazte presente! ¡Te esperamos!

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