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El Pedrique de Aurelio Teno


Cabeza de cabra, obra de Aurelio Teno que se conserva en la sala de exposiciones de Pedrique.

Pero Pedrique es, sobre todo, el hogar de Aurelio Teno. Fue un eremitorio y luego un cortijo de olivares, pero desde finales del siglo XX, cuando el genial escultor se asentó allí, Pedrique se convirtió en la referencia telúrica del hacedor de águilas, del domador de geodas, del padre de los quijotes de estrellas. Pedrique posee también una dimensión mágica, a la que aludiré otro día, pero el papel principal que el lugar debería representar en Los Pedroches de hoy es el de un espacio dedicado al arte que un creador único convirtió en centro de su universo y que un pueblo agradecido debería conservar como un precioso documento de su historia y de su cultura. Pozoblanco tiene la gran suerte de poseer este lugar. Con todas las polémicas y desencuentros que hayan existido en el camino, hay que convertir Pedrique en un centro de estudio del legado de Aurelio Teno y de divulgación de su memoria.

Actualmente en Pedrique solo se conserva una muestra casi testimonial de su obra: una docena de esculturas recogidas en una pequeña sala de exposiciones y otras tantas distribuidas por el exterior del edificio, sometidas a las inclemencias de la intemperie y que convendría resguardar en un abrigo más protegido. Pero el lugar posee todavía tantas huellas del artista que ningún reconocimiento de su figura podría hacerse sin investigar meticulosamente ese espacio de tierra y de vida. Allí está la que fue su casa durante sus últimos años, allí los talleres en los que creó sus obras, allí la era donde recibía la inspiración astral del universo, allí, en fin, el oratorio de San Onofre, que le insufló conocimiento y sabiduría. El lugar padece en la actualidad cierto abandono, como consecuencia de su compleja situación legal o administrativa, pero ello no impide entrever allí todavía un proyecto cargado de posibilidades, que debería hacerse realidad antes de que el tiempo y la condicion humana terminen su trabajo.


Dos ermitaños, en el exterior del Monasterio.


Vista del Monasterio de Pedrique, con varias obras de Teno a lo largo del muro exterior.


Pez, obra de Aurelio Teno que se conserva en la sala de exposiciones de Pedrique.


Cabeza de caballo, obra de Aurelio Teno que se conserva en la sala de exposiciones de Pedrique.

1 comentarios :

Anónimo | lunes, abril 09, 2018 11:28:00 a. m.

¿Que Pozoblanco se interese por el estudio y difusión de un personaje que no haya nacido tarugo? !Amos, ande!, que ya nos conocemos. Con Marcos Redondo sí pero con un viseño nacido en la puerta de una mina...Pues mira por donde le ha caído a Pozoblanco esa tarea que no debía ser obligación sino justicia. Ningún pueblo de los Pedroches mejor preparado que este para hacerlo. ¿No le interesa esto a la COVAP?

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